Aunque Excel sigue vigente, el desafío de las organizaciones no es adoptar nuevas herramientas, sino capacitar a sus equipos para integrar eficazmente la IA en su trabajo diario.

Según los resultados de una encuesta realizada por DL, este es el estado de los equipos:
El 48% sigue utilizando Excel de la misma forma.
El 32% incorporó la IA y reconoce que le resulta útil.
El 16% sabe que está disponible, pero no sabe cómo usarla.
Mientras que solo 4% migró a otra herramienta.
¿Por qué ocurre esto?
Probablemente no se debe a un rechazo a la Inteligencia Artificial. De hecho, quienes ya la utilizan reconocen su utilidad.
El problema parece estar en otro lugar: la costumbre. Muchas personas dominan una forma de trabajar y no ven una razón inmediata para cambiarla.
Conocer una función no significa saber aplicarla. Saber que la IA existe es muy distinto a entender cuándo usarla, cómo pedirle resultados y cómo validar sus respuestas.
La actualización queda entonces en manos de cada equipo. Las herramientas avanzan rápidamente, pero muchas organizaciones todavía esperan que sean ellos quienes aprendan por ensayo y error.
A esto se suma la falta de conexión de la tecnología con el trabajo real. Si la capacitación no se relaciona con reportes, fórmulas, análisis y tareas concretas, la IA termina pareciendo una novedad más.
El dato revelador es que solo un 4% abandonó Excel. Es decir, la herramienta sigue vigente. Lo que está cambiando es la forma de utilizarla.
Por eso, esta encuesta no habla de una brecha tecnológica. Habla de una brecha de capacidades: un 64% todavía no aprovecha la IA dentro de una herramienta que ya conoce y utiliza diariamente.
Entonces, la pregunta para las organizaciones es directa: ¿están preparadas para que sus equipos trabajen de una manera diferente o solo estamos incorporando tecnología y esperando resultados?
En DL creemos que la transformación ocurre cuando las nuevas tecnología tienen un acompañamiento de capacitación, y el aprendizaje resultante se conecta con los desafíos reales del trabajo, y de esta manera aumentamos la productividad.
Excel ya cambió. ¿Tu organización también?



